Transiciones · Trabajo

Te despidieron y lo primero que sentiste no fue tristeza. Fue vergüenza

Y esa es la parte de la que nadie habla. Que además de perder el ingreso, perdiste la respuesta a la pregunta que te hacen en toda reunión familiar: ¿y tú a qué te dedicas?

Un despido no es solo la pérdida de un ingreso, es la interrupción brusca de una identidad. Por eso duele más de lo que parece razonable. Antes de mandar currículums en automático, conviene entender qué parte de ti se fue con el puesto y qué parte nunca dependió de él.

Lo que nadie te dice

Que vas a querer aceptar lo primero que salga, aunque sea peor que lo anterior, solo para poder volver a contestar esa pregunta.

Que la gente que te quiere te va a decir que todo pasa por algo y tú vas a querer gritarles.

Que vas a revisar mentalmente los últimos seis meses buscando el momento exacto en que la regaste, y probablemente no exista ese momento.

Que el currículum se actualiza en dos horas. Lo otro tarda más.

Qué hacemos juntas

Cuatro pasos, ocho semanas

01

Separamos el golpe del diagnóstico

Primero bajamos el sistema nervioso, porque desde ahí no se decide nada bien. Después miramos los hechos sin la película.

02

Identificamos qué te daba energía y qué solo hacías bien

No es lo mismo. Muchas personas construyen una carrera entera sobre competencias que las agotan, y el despido es la primera oportunidad real de corregir eso.

03

Leemos tu forma de decidir

Tu Diseño Humano te dice si tus mejores decisiones vienen del cuerpo, del tiempo, de la conversación o del reconocimiento. Aplicado a una búsqueda de trabajo, eso cambia a qué le dices que sí.

04

Diseñamos la búsqueda con criterio

Qué buscar, qué descartar sin culpa, y cómo contar tu salida sin que suene a disculpa.

Por qué se siente así

No estás exagerando

Durante años, tu trabajo organizó tu día, tu círculo social, tu sensación de utilidad y buena parte de cómo te presentabas al mundo. Cuando eso se va de golpe, el cuerpo lo registra como una pérdida real, no como un cambio administrativo.

Y hay algo más específico: si tu forma natural de tomar decisiones no es la mental, el impulso de hacer algo ya te va a llevar a decidir desde el pánico. Ese es el error caro de esta transición.

Por qué conmigo

Estuve del otro lado del escritorio durante veinte años

Pasé dos décadas en gestión del talento humano, en los comités donde se decide a quién se contrata y a quién se deja ir. Sé cómo se lee un currículum de verdad, qué pesa en una entrevista, qué historias funcionan y cuáles suenan a excusa.

No te voy a decir que el universo tenía un plan. Te voy a ayudar a leer tus datos y a decidir con la cabeza fría y el cuerpo tranquilo.

Primer paso, gratis

Empieza por saber cómo estás diseñada para decidir

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